El globo de ensayo Varese dinamitó la interna radical. Wensel, desplazada. Sarubi, escrachado con pasacalles. Del otro lado, un peronismo unido con candidato único.

Por Redacción Agencia Infopaer

Mientras el peronismo se encolumna detrás de una sola figura, la de Emilio Castrillón, la Unión Cívica Radical entró en ebullición. El anuncio de Juan Varese como posible candidato a intendente, lanzado a través de Diario La Paz –medio cuyo director integra la mesa chica del diputado Bruno Sarubi–, no fue una presentación: fue una bomba de fragmentación.

Varese es el globo de ensayo del sarubismo para intentar frenar la escalada de Castrillón. Pero el experimento salió mal.

¿Quién es Juan Varese? Fue concejal con un paso sin pena ni gloria por el HCD. Sin proyectos de peso, sin marca en la sociedad, sin militancia que lo respalde. Su único capital político real es extracurricular: la cercanía familiar con el gobernador Rogelio Frigerio* –que recientemente le entregó un RINI a su empresa– y la amistad personal con Bruno Sarubi.

Rogelio Frigerio entregó la resolución de adhesión al Régimen de Incentivo a las Nuevas Inversiones (RINI) a la empresa Duval Flores, en su planta de La Paz. La firma invertirá 1.510.000 de dólares para comprar e instalar un nuevo molino arrocero que duplicará el volumen de producción, optimizará el proceso y generará energía renovable para su sustentación

Y eso, en los barrios, no alcanza. Los radicales no lo ven. Los punteros no lo sienten como líder. Nadie en la UCR cree seriamente que pueda ganarle un mano a mano a Castrillón.

La traicionada: Stella Wensel

La jugada cayó como un balde de agua fría en el municipio y puso en pie de guerra a la viceintendenta Stella Wensel.

Wensel trabajó desde el día uno para ser la sucesora natural en 2027. Caminó, gestionó, tejió. Esperaba la bendición de los propios. En lugar de eso, le impusieron un candidato.

No es la primera vez. Wensel ya le confesó a este medio el vaciamiento político que sufrió cuando fue precandidata a senadora departamental y el sarubismo le soltó la mano hasta hacerla perder.

Hoy la historia se repiteVarese no es un candidato: es un palo en la rueda para Wensel. Y la vice ya empezó a mostrar el despegue: mientras el municipio festejó el Día del Niño en la plaza central, ella lo festejó por su cuenta en los barrios. El mensaje es claro.

Stella Wensel y su propio Día del Niño en los barrios

Sarubi, el gran ausente y el escrachado

Todo esto ocurre porque Bruno Sarubi, el único radical con estructura y votos para retener La Paz después de tres gestiones, decidió no volver. Desistió de bajar a la ciudad y dejó un vacío que nadie puede llenar.

El malestar explotó este fin de semana: aparecieron pasacalles en distintos puntos de la ciudad donde se escracha al diputado por “traición al pueblo”, entre otras frases aún más duras.

Nadie sabe quién los colgó. ¿Radicales enojados? ¿El wenselismo? ¿Una jugada del peronismo? El origen es un misterio, pero el síntoma es innegable: el sarubismo cruje.

Walter Martin reparten chocolate en la Plaza Central

¿Y Walter Martin?

En medio de la interna, el intendente Walter Martin mira desde un lugar incómodo. Le tocó pilotear la tormenta perfecta: sin fondos nacionales para obra pública, sin plata para retomar la Planta Potabilizadora, haciendo malabares con impuestos municipales y coparticipación recortada.

Pese a las quejas justas de los vecinos por calles destruidas y abandono en espacios públicos, los números no mienten: Martin mantuvo el barco a flote cuando todos esperaban el naufragio. Merece el puesto número uno en la lista de diputados provinciales. Sería el premio al dirigente que hizo mucho con nada.

El tiempo corre

La foto hoy es brutalmente asimétrica:

De un lado, Castrillón: candidato único, con historia, con capacidad de juntar a la tropa, con encuestas a favor y con el apoyo de la gente creciendo día a día.

Del otro, una UCR fracturada: Sarubi que no vuelve, Wensel traicionada, Varese sin legitimidad, Martin relegado y el 75% de los empleados municipales que responden a Sarubi mirando sin saber a quién responder.

No hay panorama claro. Hay incertidumbre, pases de factura y una interna que ya es pública.

Mientras el radicalismo se pelea por los restos, el peronismo avanza. Y en política, cuando uno se divide y el otro se une, el resultado suele estar cantado mucho antes de que se abran las urnas.

El reloj corre para la UCR. Y Castrillón lo sabe. (Infopaer)

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