En el cierre de su gira, la cantante se refirió a la problemática del suicidio entre adolescentes y jóvenes y contó que hace dos meses perdió a una persona muy querida. “¿Qué están haciendo las autoridades con esta problemática tan dolorosa?”, planteó ante el estadio Monumental.

Por Roberto García
En medio de un show multitudinario, con miles de personas cantando y celebrando el cierre de su gira, Lali Espósito decidió detener la música para hablar de un tema que pocas veces encuentra espacio en escenarios de esa magnitud: el suicidio y su impacto entre los jóvenes.
Fue durante su tercer River del año, en la noche del sábado, cuando la cantante presentó una canción de Fito Páez que nunca había interpretado en uno de sus shows propios. Antes de comenzar “Ciudad de Pobres Corazones”, Lali explicó que había pensado en ese tema después de leer en las últimas semanas una noticia que la había “inquietado” y “entristecido muchísimo”.
Entonces puso el foco sobre una problemática que atraviesa especialmente a adolescentes y jóvenes.
“Argentina, que tiene tantos récords bárbaros en el deporte y en el arte, tiene uno que no es para nada bueno y es muy doloroso”, expresó.
Según los datos que citó, el suicidio se convirtió en una de las principales causas de muerte entre los jóvenes argentinos. Los registros oficiales de 2024 muestran que se produjeron 3.614 suicidios en el país y que, desde 2022, el suicidio ocupa el primer lugar entre las causas de muerte de las personas de 15 a 24 años. Pero Lali no se quedó en las estadísticas.
“Hace dos meses perdí a una persona muy querida”
La cantante decidió contar una experiencia personal que explica, en parte, por qué eligió hablar de este tema frente a un estadio colmado.
“Hace dos meses perdí a una persona muy, muy querida que se suicidó. Hoy no está acá. En el último River estuvo y hoy no está acá”, relató.
La frase modificó completamente el clima del Monumental. La artista pasó de hablar de números a ponerle un rostro humano a una problemática que suele aparecer en las estadísticas como una cifra más.
“Es muy doloroso que nuestro país esté, lamentablemente, en ese ranking del mal”, agregó.
Fue entonces cuando vinculó esa experiencia personal con una pregunta dirigida al conjunto de la sociedad y también a quienes tienen responsabilidades institucionales.
“Uno se pregunta qué estamos haciendo como sociedad y qué están haciendo las autoridades con esta problemática tan dolorosa”, sostuvo.
Una conversación que excedió al espectáculo
El planteo de Lali apareció en un contexto particular. El público había asistido a un espectáculo de enormes dimensiones, pero durante unos minutos el escenario se transformó en un espacio para hablar de una realidad que atraviesa especialmente a las nuevas generaciones.
La cantante dedicó la interpretación de la canción de Fito Páez a las familias que perdieron a alguien y a quienes atraviesan situaciones de sufrimiento.
También mencionó a las familias de personas con discapacidad que, según expresó, muchas veces se sienten solas.
La escena tuvo así una dimensión que fue más allá de la música. Una artista popular, frente a miles de personas y millones más que posteriormente conocerían sus palabras, puso en discusión una problemática que requiere prevención, acompañamiento y políticas públicas sostenidas.
Los datos disponibles muestran además que no se trata de una cuestión exclusivamente individual. El suicidio es considerado un fenómeno multicausal, en el que intervienen factores personales, familiares, sociales y culturales, y los especialistas destacan la importancia de las estrategias de prevención y de la detección temprana.
Una pregunta que quedó flotando en River
Lali cerró su intervención sin pretender ofrecer respuestas sencillas.
Dejó, en cambio, una pregunta abierta: qué está haciendo la sociedad y qué están haciendo las autoridades frente a una problemática que golpea especialmente a adolescentes y jóvenes. Quizás allí estuvo la parte más significativa de sus palabras.
Porque detrás de las luces, las canciones, los invitados y la espectacularidad de un River colmado, la cantante eligió hablar de quienes no estaban allí.
De quienes atravesaron un sufrimiento que no pudieron superar. De las familias que quedaron después. Y de una sociedad que, frente a esos números, tiene el desafío de dejar de mirar solamente las estadísticas y empezar a preguntarse qué puede hacer para prevenir nuevas pérdidas.
En un escenario pensado para entretener, Lali abrió una conversación que excedió ampliamente al espectáculo y por unos minutos, en River no hubo pogo ni luces, hubo silencio.
