El argentino se quebró después del GP de Monza. Había largado con la ilusión de pelear adelante, pero un error lo dejó retrasado. Después protagonizó una gran remontada, aunque el resultado no alcanzó para tapar la frustración por lo que pudo haber sido.

Franco Colapinto terminó el Gran Premio de Italia con una mezcla difícil de explicar. Porque si bien se había mandado un carrerón tras superar a nueve autos, el error que lo dejó lejos de los puestos de adelante tapó lo anterior por el dolor de saber que había tenido entre manos una oportunidad enorme y que él mismo sintió que la había dejado escapar.
El argentino había largado en una posición importante para Alpine, 7°, y durante los primeros compases de la carrera se ilusionó con algo grande. En el relanzamiento ya picaba 4° y hasta estuvo 3° tras superar a Max Verstappen. Sin embargo, un despiste cambió por completo el panorama y lo obligó a remontar desde atrás. Y lo hizo. Con ritmo, sobrepasos y una enorme reacción, Colapinto recuperó siete posiciones para terminar noveno y sumar dos puntos.
Pero cuando llegó el momento de hablar frente a las cámaras, la frsutración pudo más. Colapinto intentó explicar sus sensaciones, pero la emoción le ganó y terminó quebrándose mientras hablaba de la oportunidad que había perdido.
“Por un lado estoy un poco triste, pero por el otro lado fue una buena recuperación”, alcanzó a decir inicialmente, antes de resumir lo que había sido una carrera muy dura para él.

“Sí, una carrera dura. Nada, muy frustrante, creo que tenía una gran oportunidad y… yo no la aproveché”, expresó el argentino, con la voz cada vez más afectada y las lágrimas ya cayendo sobre su rostro.
Y ahí apareció la frase que mejor reflejó su estado de ánimo: “Triste, triste por eso”.

Colapinto sabía que el resultado final podía haber sido mucho mejor. No se quedó solamente con los dos puntos conseguidos, sino que volvió una y otra vez sobre aquello que había quedado pendiente: la posibilidad de haber peleado por algo mucho más importante.
“Creo que podría haber sido una gran carrera y un gran error así”, reconoció el joven de 23 años.
El piloto de Alpine tampoco buscó excusas. Se hizo cargo de lo ocurrido y remarcó cuánto significaba esa oportunidad para él y para el equipo.
“Nada, desaproveché una oportunidad muy importante para el equipo y para mí”, dijo, antes de volver a emocionarse.
La entrevista quedó entonces inconclusa. Colapinto intentó seguir hablando, pero las lágrimas y la frustración pudieron más. Apenas logró cerrar con una mirada hacia adelante: “Un poco triste, pero aprender de esto”.
Ese fue, justamente, el contraste de una jornada que tuvo dos caras para el argentino. El error le impidió aprovechar una oportunidad que podía haber cambiado su domingo, pero su reacción posterior también mostró su capacidad para reponerse. Desde el fondo, recuperó siete lugares y terminó en los puntos.
El noveno puesto le permitió sumar, pero para Colapinto el resultado quedó inevitablemente atravesado por el “qué hubiera pasado si…”. Monza le dejó puntos, una gran remontada y, sobre todo, una lección que el propio argentino se llevó entre lágrimas y tristeza. (Olé)