La Lic. Ana Paula Vila analizó los desafíos del sistema de asistencia alimentaria en la provincia. Remarcó la necesidad de acompañar con profesionales la toma de decisiones, capacitar a las instituciones y respetar las identidades gastronómicas de cada comunidad. En el debate actual sobre la gestión de comedores comunitarios y escolares, el rol de la nutrición integral vuelve a ubicarse en el centro de la escena.

Para profundizar sobre qué tipo de controles y acompañamientos se requieren en estos espacios, dialogamos con la Lic. Ana Paula Vila, licenciada en Nutrición, profesora de Educación Física, especialista en Salud Colectiva, máster internacional en Nutrición Clínica .
Durante la entrevista, la especialista analizó la complejidad del manejo de fondos, la importancia de la educación alimentaria y por qué las recetas únicas y centralizadas fracasan al momento de aplicarse en el territorio.
Acompañar a quienes deciden: el valor del profesional
Uno de los puntos clave señalados por Vila es el criterio con el que se realizan las compras en los comedores cotidianamente.
“Los controles tienen que ver con acompañar a los directivos, a los que compran, a quienes gestionan las tarjetas: acompañarlos en las buenas decisiones de compra. Muchas veces esa decisión quedaba en manos de una persona que no tenía —ni tiene por qué tener— conocimientos nutricionales. Sin profesionales en el territorio, ese tipo de controles se volvía imposible”, explicó a Diauno.
Frente al incremento de los presupuestos destinados a la asistencia social, Vila destacó la oportunidad que representa contar con mayores recursos económicos:
“Con estas partidas duplicadas, estaría buenísimo incorporar más nutricionistas a la provincia en lugares de gestión donde puedan colaborar. Hay un montón de proyectos presentados y, dentro de la Ley de Promoción de la Alimentación Saludable, la Educación Alimentaria Nutricional figura como eje central. Espero que se recapacite y que, con la inversión actual, finalmente se pueda implementar”.
Herramientas, capacitación y respeto por la cultura local
Consultada sobre cómo corregir las fallas históricas del sistema, la profesional enfatizó que el camino no es la fiscalización punitiva, sino la capacitación y la flexibilidad adaptada a cada realidad.
“Se corrige con acompañamiento y capacitación, brindando las partidas necesarias. No podés dar una bajada uniforme para cada comedor de la provincia porque no todos tienen el mismo acceso a insumos, la misma infraestructura, los mismos utensilios ni la misma población. Es un error dar una receta única para cada pueblo”, sostuvo.
En ese sentido, Vila hizo hincapié en el derecho de los niños y jóvenes a alimentarse respetando la identidad de su entorno:
“En Entre Ríos hay comidas típicas en cada región y en cada lugarcito. Hay que seguir manteniendo lo cultural y defendiendo lo que cada familia o comunidad considera un alimento propio y saludable, que muchas veces difiere entre la zona rural y el centro urbano”.
Contra la estandarización
Para finalizar, la especialista del Hospital Masvernat insistió en que las políticas públicas en materia de alimentación deben responder a un modelo descentralizado y con pertinencia social. “Por eso no sirve la estandarización. Cuando hablamos de mejorar el sistema, hablamos de que en cada lugar se garantice el acceso a alimentos frescos, de calidad y culturalmente aceptables”, concluyó. (Diauno)

