La comunidad educativa entrerriana protagonizó una nueva movilización hacia Casa de Gobierno. Con un paro de 48 horas, docentes provinciales y universitarios reclamaron salarios dignos, reapertura de paritarias, financiamiento para las universidades y rechazaron los cambios en el sistema previsional y la compra centralizada de alimentos para los comedores escolares.

Las calles de la capital entrerriana volvieron a convertirse en escenario de protesta. Docentes provinciales, trabajadores universitarios, estudiantes, organizaciones gremiales y sociales marcharon este viernes desde Plaza 1° de Mayo hasta Casa de Gobierno en una movilización de antorchas que buscó poner luz sobre una realidad que atraviesa a buena parte de la comunidad educativa: salarios que pierden frente a la inflación, paritarias que no se reabren y un sistema educativo que reclama respuestas.
La movilización se desarrolló en el marco del paro de 48 horas convocado por Agmer y Amet, y tuvo como principal demanda la reapertura de la discusión salarial con el gobierno de Rogelio Frigerio.

Según señalaron desde el sector docente, la adhesión a la medida de fuerza alcanzó el 75% durante la primera jornada y trepó al 80% durante el segundo día. Para los gremios, el dato constituye una señal política que el Ejecutivo provincial no debería desatender.
“El reclamo es al grito unísono de que queremos convocatoria para discutir salario”, sostuvo el secretario general de Agmer, Abel Antivero, quien consideró que la movilización representa un mensaje directo al gobernador.
Las antorchas como símbolo de un conflicto que sigue abierto
La imagen de los trabajadores de la educación marchando con antorchas hacia la Casa Gris tuvo un fuerte contenido simbólico.

Mientras la fachada de la Casa de Gobierno permanecía iluminada de violeta, los manifestantes avanzaron con sus propias luces para expresar un reclamo que excede la cuestión estrictamente salarial.
Desde Amet cuestionaron que los docentes deban atravesar medidas de fuerza para conseguir una convocatoria y plantearon que el sector dejó de ser una prioridad para la actual administración provincial.
El reclamo también incorporó otros puntos sensibles de la agenda entrerriana: el rechazo a la implementación del nuevo sistema previsional y a la compra centralizada de alimentos destinados a los comedores escolares.
En ese sentido, la protesta vuelve a poner en discusión el rumbo de las políticas públicas provinciales y el impacto que las decisiones económicas tienen sobre trabajadores y comunidades educativas.

Universidades: salarios, becas y financiamiento
La movilización también tuvo una fuerte presencia de trabajadores de las universidades públicas.
Los gremios universitarios reclamaron el cumplimiento efectivo de la Ley de Financiamiento Universitario, mejoras salariales y actualización de las becas destinadas a estudiantes.
Desde el Sindicato de Trabajadores de la Docencia Universitaria (Sitradu) remarcaron que el paro alcanza a docentes y no docentes y que el conflicto universitario tiene como uno de sus principales ejes el deterioro salarial y el incumplimiento de las obligaciones establecidas por la normativa vigente.
A su vez, desde la Asociación Gremial Docente Universitaria (Agdu) señalaron que existe una coincidencia creciente entre los reclamos de la docencia provincial y universitaria, particularmente en materia salarial, condiciones laborales y defensa de la educación pública.
El sector universitario también expresó preocupación por el desfinanciamiento de la ciencia y la tecnología, los despidos y la falta de becas para quienes se incorporaron a tareas de investigación.

Un conflicto que trasciende el salario
La movilización de este viernes deja una lectura política que va más allá de una nueva jornada de paro.
El conflicto educativo entrerriano comienza a consolidar distintos reclamos alrededor de una misma preocupación: qué lugar ocupa la educación pública dentro de las prioridades del Estado.
La discusión salarial es, sin dudas, el eje inmediato. Pero detrás aparecen otras cuestiones: el sistema previsional, los comedores escolares, las condiciones de trabajo, el financiamiento universitario, las becas estudiantiles y el sostenimiento de la ciencia y la investigación.
Por eso, la marcha hacia Casa de Gobierno no fue solamente una protesta gremial. Fue también una expresión de una comunidad educativa que reclama ser escuchada.
La pelota vuelve a estar en la cancha del Gobierno
Después de dos jornadas de paro y de una movilización que reunió a distintos sectores de la educación, el reclamo vuelve a quedar frente al Ejecutivo provincial.
Los gremios esperan una convocatoria que permita retomar la discusión salarial y encontrar una respuesta concreta a las demandas planteadas.
Mientras tanto, las antorchas encendidas frente a Casa de Gobierno dejaron una postal que difícilmente pueda ser ignorada: cuando los canales de diálogo se cierran, la calle termina convirtiéndose en el lugar donde los trabajadores buscan hacer visible aquello que sienten que el poder no quiere escuchar.
Y en este caso, el mensaje fue claro: la comunidad educativa entrerriana sigue reclamando respuestas.