En un contexto de desaceleración de la inflación, pero con un fuerte impacto del costo de los servicios sobre los hogares, el Gobierno nacional dispuso nuevos aumentos en las tarifas de electricidad y gas natural que comenzaron a regir desde julio. Al mismo tiempo, actualizó los impuestos a los combustibles y los precios de los biocombustibles, medidas que también presionarán sobre el costo de vida.

Mientras sostiene el objetivo de reducir el gasto público, el Ejecutivo resolvió incrementar transitoriamente los subsidios para los usuarios de menores ingresos durante los meses de mayor consumo por las bajas temperaturas.

Suben las boletas de luz y gas

Las resoluciones publicadas en el Boletín Oficial establecen un aumento promedio del 3,01 por ciento en las tarifas de gas natural y del 1,5 por ciento en las facturas de electricidad en el Área Metropolitana de Buenos Aires (Amba).

En el caso de los hogares que no reciben asistencia estatal, las subas podrán alcanzar hasta el cinco por ciento, mientras que los usuarios con subsidios tendrán una reducción marginal en el componente energético gracias al incremento temporal de la asistencia estatal.

La medida alcanza a millones de hogares en un período de elevada demanda energética por las bajas temperaturas.

Más subsidios en invierno, pero con una deuda creciente

Para amortiguar el impacto del invierno, el Gobierno mantuvo un subsidio del 75 por ciento sobre el precio mayorista del gas para los usuarios de menores ingresos y elevó la cobertura en las tarifas eléctricas.

Sin embargo, la política convive con crecientes dificultades financieras. Las empresas productoras de gas denuncian demoras en los pagos de los subsidios por parte del Estado y estiman que la deuda acumulada ronda los 200 millones de dólares, situación que podría afectar futuras inversiones en el sector energético.

Desde el Ministerio de Economía sostienen que el mayor gasto será transitorio y que buscarán compensarlo con nuevos ajustes en otras partidas durante el resto del año.

También aumentan los combustibles

El paquete de medidas incluye una actualización parcial de los impuestos a los combustibles líquidos, que tendrá un impacto estimado de hasta el uno por ciento en los precios de la nafta y el gasoil.

A esto se suma una suba del 3,5 por ciento en el biodiésel y del dos por ciento en el bioetanol, insumos que forman parte de la mezcla obligatoria de los combustibles.

Si bien el incremento previsto es moderado, representa una nueva presión sobre los costos de transporte y logística, con potencial impacto en distintos bienes y servicios.

El desafío de contener la inflación

Las nuevas subas llegan mientras el Gobierno busca consolidar el proceso de desaceleración inflacionaria y mantener el equilibrio fiscal.

No obstante, el aumento simultáneo de tarifas, combustibles y otros precios regulados vuelve a poner presión sobre el bolsillo de los consumidores y plantea un nuevo desafío para sostener la baja de la inflación en los próximos meses, especialmente durante el invierno, cuando el consumo de energía alcanza sus niveles más altos.

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