El diputado provincial de La Libertad Avanza recorre Entre Ríos en busca de candidaturas propias que lleven el sello de Javier Milei. Sin embargo, las diferencias entre los escenarios locales, las advertencias de dirigentes aliados y las dificultades de convocatoria exponen el desafío de construir identidad partidaria sin poner en riesgo la alianza con Rogelio Frigerio.

El armado territorial de La Libertad Avanza en Entre Ríos comienza a mostrar las tensiones propias de un espacio que busca transformar su identidad nacional en una estructura política capaz de disputar poder en cada localidad. Roque Fleitas, diputado provincial y referente libertario en la provincia, se encuentra abocado a escuchar dirigentes, explorar posibles candidaturas y evaluar alternativas para ampliar la representación del partido bajo la premisa de mantener el sello político de Javier Milei.
Las conversaciones que viene manteniendo reflejan realidades diferentes. En algunos sectores existe motivación para presentar candidatos propios, por fuera del esquema electoral que pueda surgir de la alianza con el gobernador Rogelio Frigerio. En otros, las negociaciones parten del reconocimiento de liderazgos territoriales vinculados al oficialismo provincial, cuya construcción política no necesariamente coincide con las aspiraciones de autonomía de los libertarios.
Fleitas transita una etapa de consultas y debate. Su objetivo es encontrar el equilibrio entre el crecimiento de La Libertad Avanza y la continuidad de una alianza que constituye parte del esquema de poder provincial. Ampliar las bancas en la Legislatura requiere una estructura propia, pero también obliga a considerar qué consecuencias puede tener cada decisión electoral en los municipios y las comunas.
Mientras tanto, las críticas que recibe el espacio, particularmente desde sectores de la Unión Cívica Radical, forman parte de una discusión más amplia sobre la convivencia entre las fuerzas que integran el oficialismo entrerriano. Una discusión en la que también el radicalismo debe resolver sus propias contradicciones entre la identidad partidaria, los acuerdos políticos y la necesidad de conservar presencia territorial.
San Gustavo, una señal que obliga a mirar los números
Uno de los escenarios adversos que encontró Fleitas durante su recorrida del fin de semana se registró en el departamento La Paz. En San Gustavo, la convocatoria libertaria reunió poco más de diez personas, según la información recogida sobre el encuentro.
En esa comunidad, Lucio Monzón se presenta como referente de La Libertad Avanza y aspira a dar sus primeros pasos en la actividad política.

La convocatoria, por sí sola, no permite medir la totalidad del potencial electoral del espacio, pero sí constituye un dato que merece atención cuando se habla de construir candidaturas competitivas y estructuras capaces de sostener una propuesta política en el tiempo.
El desafío para los libertarios no consiste únicamente en identificar nombres dispuestos a competir. También deben construir equipos, consolidar vínculos con los vecinos y demostrar que el sello partidario puede traducirse en una organización con presencia efectiva en cada comunidad.
En localidades donde la política se construye a partir de relaciones personales, gestión cotidiana y estructuras que llevan años funcionando, la identificación con Milei representa un componente de la propuesta, pero no reemplaza automáticamente el trabajo territorial.
Las advertencias desde el propio departamento
En otros encuentros con dirigentes del departamento La Paz, Fleitas recibió planteos concretos sobre los riesgos de debilitar la alianza de gobierno mediante la presentación de candidaturas propias en determinados distritos.
Las advertencias apuntan a una cuestión sensible. En algunas localidades, el acceso al gobierno municipal o comunal fue el resultado de procesos políticos prolongados, después de décadas de administraciones peronistas. Desde esa perspectiva, una lista libertaria que compita contra los actuales oficialismos aliados podría fragmentar el voto y modificar las condiciones en las que esas gestiones afronten una nueva elección.
Se trata de un argumento que forma parte de la discusión interna y que deberá evaluarse en cada escenario, sin dar por sentado que todas las localidades responden a una misma lógica electoral.
La decisión de presentar candidatos propios puede fortalecer la identidad de un partido, pero también generar conflictos con sus socios políticos. Del mismo modo, respetar los liderazgos territoriales existentes puede preservar acuerdos, aunque abre el interrogante sobre cuánto espacio real queda para el crecimiento autónomo de La Libertad Avanza.
Esa es la contradicción que Fleitas deberá administrar. Construir partido sin desconocer a quienes ya tienen responsabilidades de gobierno, ampliar la representación legislativa sin multiplicar enfrentamientos y sostener la referencia de Milei sin convertir cada definición local en una disputa con el frigerismo.

El territorio no admite improvisaciones
El armado libertario entrerriano enfrenta una tarea que va mucho más allá de recorrer localidades y reunir dirigentes. Requiere establecer criterios, reconocer las particularidades de cada distrito y determinar dónde existen condiciones para competir con una propuesta propia y dónde resulta más conveniente preservar los acuerdos políticos vigentes.
San Gustavo deja una imagen concreta de esa complejidad. Una convocatoria reducida, un referente que busca abrirse camino en la política y una estructura que todavía debe demostrar su capacidad de organización son elementos que contrastan con la aspiración de ampliar el poder libertario en la provincia.
El problema no es que La Libertad Avanza aspire a crecer con candidatos propios. Esa posibilidad forma parte de la construcción legítima de cualquier fuerza política. La cuestión es cómo hacerlo sin desconocer las relaciones de poder existentes ni poner en riesgo acuerdos que fueron determinantes para alcanzar gobiernos locales.
Fleitas deberá rendir cuentas políticas por las decisiones que impulse, tanto ante la conducción libertaria como ante los dirigentes que integran la alianza provincial. No alcanza con invocar el liderazgo presidencial ni con apelar a la identidad partidaria si, al momento de definir candidaturas, no existen criterios claros para ordenar las prioridades.
El desafío será evitar que las aspiraciones individuales se impongan sobre una estrategia colectiva. Porque, en política, una candidatura puede servir para afirmar una identidad, pero también puede convertirse en un factor de división cuando no está respaldada por una construcción territorial suficiente.
La Libertad Avanza tiene por delante la discusión sobre cuánto poder propio quiere construir y qué costo está dispuesta a asumir para conseguirlo. En Entre Ríos, esa respuesta no dependerá solamente de las decisiones de sus dirigentes provinciales. También estará condicionada por las realidades locales, los acuerdos vigentes y la capacidad de transformar adhesiones políticas en organización.
Fleitas deberá demostrar que es posible construir músculo libertario sin confundir autonomía con aislamiento ni crecimiento con fragmentación. En un escenario donde cada municipio y cada comuna tienen su propia historia, las aventuras individuales y el desorden estratégico pueden terminar comprometiendo mucho más que una candidatura.