El diputado provincial y ex intendente de La Paz quedó nuevamente en el centro de la escena política local. Carteles y expresiones de repudio aparecieron en la ciudad, mientras crecen las críticas por su alejamiento del territorio, su proyección personal y decisiones adoptadas durante su gestión municipal que todavía tienen impacto en las cuentas y en la vida cotidiana de los paceños.

La Paz atraviesa una etapa compleja. Con una intendencia «piloto de tormenta». Problemas económicos, dificultades para sostener el poder adquisitivo de los trabajadores municipales, reclamos gremiales, déficit de infraestructura y una pesada situación financiera forman parte de una realidad que atraviesa a la ciudad y que, inevitablemente, vuelve la mirada hacia quienes tuvieron responsabilidades de gobierno en los últimos años.

En ese escenario, Bruno Sarubi volvió a quedar en el centro de las críticas.

El actual diputado provincial y ex intendente radical fue objeto en las últimas horas de un fuerte escrache en distintos puntos de La Paz, con mensajes que apuntaron directamente contra su figura política. Las expresiones reflejan un malestar que, según distintas voces de la ciudad, excede a la oposición y comienza a atravesar también a sectores que alguna vez acompañaron su construcción dentro de la Unión Cívica Radical.

Una ciudad que reclama respuestas mientras Sarubi mira hacia adelante en su objetivo político personal

Uno de los principales cuestionamientos tiene que ver con la percepción de que Sarubi ha decidido concentrar su carrera política fuera de La Paz, mientras la ciudad enfrenta buena parte de las consecuencias de decisiones tomadas durante su paso por la Municipalidad.

El endeudamiento municipal, la falta de una planificación de obras de infraestructura con una mirada de mediano y largo plazo y el deterioro del salario de los trabajadores municipales son algunos de los temas que aparecen recurrentemente en las discusiones políticas locales.

A esto se suma el fuerte rechazo de sectores gremiales por el rol que Sarubi asumió en el debate provincial alrededor de OSER y del sistema jubilatorio, dos cuestiones que generaron una profunda discusión entre los trabajadores estatales entrerrianos.

El malestar, entonces, tiene una particularidad, no solamente se cuestiona lo que hizo Sarubi cuando fue intendente, sino también lo que actualmente no estaría haciendo como representante del departamento La Paz.

«Traidor”: una palabra que empieza a circular dentro del radicalismo en lo que puede ser fuego amigo

El dato políticamente más significativo es que algunas de las críticas más duras ya no provienen exclusivamente de sectores opositores.

Quienes conocen la historia política de Sarubi recuerdan que buena parte de su llegada al poder municipal estuvo vinculada al entramado de dirigentes y militantes que históricamente sostuvieron al radicalismo paceño. Esos hombres y mujeres que quedaron afuera sostienen que Sarubi es peligroso porque «no tiene palabra».

Actualmente, desde el propio espacio del frigerismo critican el vacío territorial que Sarubi le hizo a todo su departamento, incluyendo a la ciudad cabecera.

Con el paso del tiempo, aseguran, aquella construcción colectiva habría quedado relegada frente a una estrategia de crecimiento político individual.

En ese contexto aparece una palabra particularmente dura: “traidor”.

La política familiar y la disputa por el futuro del oficialismo

Pero los cuestionamientos no terminan allí. En los últimos meses también comenzaron a circular versiones sobre movimientos políticos y familiares vinculados al armado del oficialismo provincial en el departamento La Paz.

En ese terreno aparece, una vez más el apellido Varese, relacionado con la familia empresaria vinculada a la actividad arrocera y el comercio de combustibles, con antiguos vínculos políticos y económicos que, según distintas versiones, tuvieron participación en el financiamiento de campañas electorales.

También se menciona la intervención de Sarubi en gestiones vinculadas a beneficios económicos para el sector productivo, primero durante el gobierno de Mauricio Macri y posteriormente en el actual esquema provincial encabezado por Rogelio Frigerio con el RINI.

Momento en que Frigerio entrega un RINI a la familia Varese. Veinte días después, Sarubi sale a instalar en un medio oficialista que el hijo menor de los Varese será su candidato a intendente

Sobre este punto corresponde mantener cautela ya que las versiones sobre acuerdos electorales, financiamiento de campañas y eventuales compromisos de candidaturas deberán ser respaldadas documentalmente antes de ser presentadas como hechos comprobados. Lo que sí resulta evidente es que estas versiones ya forman parte de la conversación interna de distintos sectores políticos de La Paz.

Sarubi se jugará por un inexperto Juan Varese, quien tuvo su aventura personal como concejal pasando absolutamente desapercibido o se comprometerá con alguien de mayor experiencia teniendo en cuenta los grandes desafíos que tiene la ciudad por delante para salir del letargo.

La posibilidad de que el hijo menor de la familia Varese pueda convertirse en una alternativa para la intendencia en 2027 genera, según referentes radicales y de la alianza con el Pro , un fuerte ruido político ya que la viceintendenta Stella Wensel estaría ocupando el lugar de candidata natural de ese sector. Además Wensel viene con pergaminos de responsabilidad institucional a los que Varese no podría ni acercarse a un solo renglón.

Viceintendenta Stella Wensel – ex concejales, hijo menor de la familia Varese/Flores

Entonces, lo de Traidor y lo de señalar que Sarubi no tiene ningún tipo de códigos para acordar políticamente, ¿Proviene del adversarios o de los propios?

El interrogante que circula es si Sarubi ¿está construyendo una candidatura territorial o una estructura política destinada exclusivamente a acompañar el proyecto personal de Sarubi?

Veinte años en la política y una nueva proyección

Sin ningún sentimiento de incomodidad, Bruno Sarubi aseguró en una entrevista que está enfocado en un intereses de proyección política en la provincia antes que en intentar regresar a su ciudad. Sin palabras!!!

Alguien que le debe todo lo que es y más, a su ciudad, que diga esto deja al menos, la posibilidad de ganarse a varios frentes críticos de esa postura. Es que La Paz no está para personalismos, al contrario, se encuentra en una realidad que demanda estar donde la comunidad decida que uno debe estar. Romper con la orfandad que arrastra en temas ligados a la generación de empleo, seguridad, salud, educación con proyección de futuro, infraestructura, etc.

Nadie sabe muy bien quién asesora al diputada actualmente, pero hablar pensando únicamente en su ombligo, claramente genera mal estar social, sobre todo cuando es la sociedad la que sostiene tu estructura económica por la función que cumplís.

Sarubi lleva casi sus décadas recibiendo ingresos del Estado, es decir, del pueblo y mientras la política nacional instaló durante años el discurso contra “la casta”, en los territorios también existen dirigentes que hicieron de la función pública una verdadera carrera profesional y continúan priorizando proyección personal antes que las demandas colectivas.

Un diputado que mira al 2027 mientras La Paz mira sus problemas

El punto central de toda esta discusión es, quizás, el más sencillo. Mientras Sarubi parece decidido a continuar construyendo su carrera política provincial, en La Paz queda una pregunta que atraviesa a oficialistas, radicales, opositores y trabajadores municipales: ¿Quién se hace cargo de los problemas de la ciudad?

El escrache puede ser circunstancial y teniendo en cuenta todo lo dicho anteriormente, puede provenir de propios y extraños. Los carteles pueden desaparecer. Las consignas políticas pueden cambiar. Pero el malestar que expresan no aparece de la nada, es consecuencia de un modelo.

Endeudamiento, salarios deteriorados, falta de infraestructura, reclamos gremiales, cuestionamientos internos y una dirigencia política cada vez más fragmentada conforman un escenario difícil para una ciudad que necesita respuestas concretas antes que acuerdos familiares, empresariales o postulados personales.

Sarubi tiene derecho a proyectarse políticamente. Lo que sus críticos cuestionan es que esa proyección parezca tener cada vez menos relación con la ciudad que lo convirtió en intendente y desde la cual comenzó su carrera política. Y en política existe una regla que suele ser implacable, cuando un dirigente deja de caminar su territorio, el territorio comienza a caminar en otra dirección.

En La Paz, por estas horas, los carteles parecen ser apenas la expresión más visible de una disputa política que recién comienza.

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