El diputado provincial Bruno Sarubi habría encontrado en la proyección de Juan Varese como candidato a intendente de La Paz una herramienta para presionar al gobernador Rogelio Frigerio y disputar el armado político de 2027. Sin embargo, detrás de esa jugada asoma una dificultad mayor: su continuidad legislativa estaría comprometida y el mandatario provincial tendría otros planes para el departamento. Stella Wensel también reclama protagonismo en una disputa que está lejos de resolverse.

La carrera política hacia 2027 empieza a mostrar movimientos que exceden largamente la discusión por las candidaturas. En La Paz, la interna dentro de la alianza gobernante entre la UCR, el PRO y La Libertad Avanza suma un nuevo capítulo y tiene como protagonistas al diputado provincial Bruno Sarubi, al gobernador Rogelio Frigerio y a quienes buscan posicionarse para suceder al actual intendente Walter Martin.
Según publicó INFOPAER, Sarubi habría acelerado los tiempos políticos con la aparición de Juan Varese como posible candidato a intendente de La Paz. La difusión de un video de apenas 50 segundos, en el que Varese comienza a instalar su aspiración para 2027, no sería un movimiento aislado, sino parte de una estrategia destinada a marcar territorio dentro del armado oficialista.
La lectura política que plantea la publicación es contundente: Varese funcionaría como un globo de ensayo. Una carta que Sarubi pone sobre la mesa para demostrarle a Frigerio que pretende tener capacidad de decisión sobre el futuro político de La Paz, sin quedar subordinado a las definiciones que puedan surgir desde la Casa Gris o del ministro de Gobierno, Manuel Troncoso.
Una candidatura que esconde otra disputa
El movimiento adquiere mayor relevancia si se tiene en cuenta el escenario que describe INFOPAER respecto de la continuidad de Sarubi en la Legislatura provincial.
El gobernador habría transmitido que ninguno de los actuales diputados provinciales tendría asegurada la posibilidad de renovar su mandato. En ese contexto, el legislador paceño enfrentaría una disyuntiva política: aceptar una candidatura a senador departamental o intentar conservar influencia en la definición del candidato a intendente de La Paz.
La primera alternativa tampoco sería sencilla. Una eventual disputa por la senaduría lo colocaría frente a un escenario electoral complejo, con nombres de peso territorial como Patricia Díaz y Daniel Rossi, además de la estructura política de Santa Elena.
De esta manera, la promoción de Varese podría interpretarse como un intento de negociar desde una posición de fuerza. El problema es que una estrategia de presión no necesariamente garantiza resultados, especialmente cuando la decisión final sobre el armado provincial está en manos del gobernador.

Stella Wensel no quiere quedar afuera
En esta disputa hay otra figura que difícilmente acepte un lugar secundario: la viceintendenta Stella Wensel.
La presidenta del PRO de La Paz viene construyendo su propio posicionamiento territorial y sostiene desde hace tiempo una proyección política vinculada a la intendencia. Su recorrido institucional, su presencia en distintos espacios y su trabajo partidario la colocan como una de las figuras con aspiraciones concretas para 2027.
La posibilidad de que Sarubi impulse a Varese vuelve a poner sobre la mesa una discusión que atraviesa al oficialismo paceño: quién tiene la legitimidad política y territorial para encabezar el próximo proyecto municipal.
Wensel no parece dispuesta a conformarse con una candidatura alternativa ni con una eventual banca legislativa como compensación. Su objetivo político estaría puesto en La Paz y, en ese escenario, la aparición de nuevos nombres puede profundizar las tensiones dentro de la alianza.

Frigerio tiene la última palabra
El trasfondo de esta disputa es la relación entre el armado departamental y las necesidades electorales del gobernador. Frigerio necesita una estructura territorial capaz de garantizarle competitividad en 2027, y eso supone mucho más que resolver nombres en una mesa de negociaciones.
La publicación de INFOPAER sostiene que el capital político de Sarubi habría perdido fuerza respecto de elecciones anteriores y que su capacidad para ordenar el departamento ya no sería la misma. También señala que el gobernador estaría evaluando otras alternativas, con dirigentes de buen reconocimiento social para fortalecer la alianza oficialista.
En ese marco, la situación de La Paz se vuelve particularmente sensible. No se trata solamente de quién será el candidato a intendente, sino de quién tendrá la capacidad de construir una propuesta competitiva en todo el departamento, incluyendo Santa Elena, San Gustavo y las demás localidades.
Sarubi parece decidido a no resignar protagonismo. Pero la apuesta por Varese puede convertirse en un arma de doble filo: si no consigue respaldo político ni electoral, en lugar de fortalecer su posición podría terminar exponiendo sus propias debilidades.
La interna está abierta y las piezas comienzan a moverse. Lo que todavía no está claro es si Sarubi está construyendo una alternativa para La Paz o si está intentando negociar su propia supervivencia política frente a un gobernador que parece dispuesto a rediseñar el tablero de cara a 2027.
Porque en esta partida no solamente está en juego el nombre del próximo candidato a intendente. También se discute quién conserva poder, quién pierde influencia y quién puede quedarse sin lugar en el nuevo esquema de Frigerio.