La protesta está prevista para el próximo lunes y volverá a poner en escena el reclamo por los salarios de los integrantes de las fuerzas federales. El pedido se da en un contexto de fuerte endeudamiento de las familias argentinas y de una crisis económica que también impacta sobre la salud mental de quienes integran las fuerzas de seguridad.

Los reclamos por mejoras salariales volverán a tener como escenario el Edificio Centinela. Allí, el próximo lunes, uniformados y familiares se concentrarán para reclamar una recomposición de sus ingresos frente al deterioro del poder adquisitivo y el aumento del costo de vida.
No es la primera vez que los integrantes de las fuerzas federales expresan su malestar. En abril pasado, efectivos y familiares de la Policía Federal, Gendarmería, Prefectura, Policía de Seguridad Aeroportuaria y Servicio Penitenciario Federal realizaron una protesta frente al mismo edificio para reclamar «sueldos dignos». En aquella oportunidad, el Gobierno había anunciado un bono no remunerativo de $40.000 y otras sumas que podían alcanzar los $300.000.
Endeudamiento: una crisis que atraviesa a todos
El reclamo salarial de los uniformados aparece, además, en un momento en el que el endeudamiento se convirtió en uno de los principales problemas económicos de los hogares argentinos.

Según el Banco Central, a diciembre de 2025 20,3 millones de personas registraban algún tipo de financiamiento, equivalente al 54,7% de la población adulta. El saldo promedio por deudor alcanzó los $4,1 millones a valores constantes, un 24,7% más durante 2025.
Los últimos datos conocidos muestran, además, un fuerte deterioro de la capacidad de pago. Un informe publicado recientemente señala que la morosidad de las familias llegó al 17,5% del crédito personal, mientras que más de 20 millones de argentinos mantienen deudas con bancos, tarjetas, billeteras virtuales y otras entidades.
En ese contexto, este jueves 20 de agosto, la CGT, las dos CTA, la UTEP y organizaciones de personas endeudadas marcharán hacia el Ministerio de Economía para reclamar medidas frente al creciente endeudamiento de las familias. La movilización tendrá como eje precisamente la dificultad de millones de argentinos para afrontar créditos, tarjetas y préstamos.
El uniforme tampoco protege de la crisis
La situación económica no es un problema ajeno a quienes llevan un uniforme. Los bajos salarios, el endeudamiento y la presión cotidiana se suman a las particulares condiciones laborales de quienes trabajan en las fuerzas de seguridad: exposición permanente al conflicto, situaciones traumáticas, jornadas exigentes y una enorme responsabilidad.

La propia Secretaría de Seguridad de la Nación cuenta con un programa específico para abordar integralmente la problemática del suicidio en las fuerzas policiales y de seguridad federales, una señal de que la salud mental constituye una preocupación concreta dentro de esas instituciones.
Un dato permite dimensionar la gravedad del problema: durante 2024, según información difundida por el Ministerio de Seguridad bonaerense, 37 policías bonaerenses murieron por suicidio, frente a ocho fallecidos en hechos vinculados al servicio.
La crisis económica, entonces, no solamente se mide en salarios que no alcanzan. También puede expresarse en angustia, endeudamiento, agotamiento y dificultades para sostener la vida cotidiana. Y aquí aparece una contradicción que merece ser discutida.
Durante años, los uniformados fueron enviados a las calles para contener protestas de trabajadores, jubilados y sectores sociales que reclamaban por sus ingresos. Muchas veces fueron ellos quienes quedaron frente a quienes protestaban por una jubilación que no alcanzaba, un salario deteriorado o una situación económica desesperante.
Ahora son ellos quienes salen a reclamar.
¿Qué actitud tendrán las fuerzas de seguridad cuando la crisis que tantas veces debieron contener desde el otro lado del cordón policial también los encierra a ellos? ¿Podrán seguir siendo solamente quienes reprimen el reclamo de otros cuando el reclamo por salarios dignos, endeudamiento y condiciones de vida también comienza a atravesar sus propios uniformes?