Santiago Abascal evitó recibir a Javier Milei para esquivar el costo político de sus ataques al periodismo y al presidente Pedro Sánchez. ‘No puede venir a nuestro país a insultar a los periodistas ni al presidente; no es nadie para querer denigrar a nuestras autoridades’, señaló el líder de Vox tras negarse a la foto, evidenciando un rechazo directo de la ultraderecha española en pleno período electoral.

El distanciamiento empresarial fue igual de drástico: en el foro madrileño, las marcas exigieron retirar sus logos del escenario para evitar cualquier vinculación con su figura.

Sin el respaldo del abanico corporativo ni el cobijo de sus supuestos aliados ideológicos, el viaje internacional financiado con recursos públicos terminó exhibiendo un absoluto aislamiento internacional. La gira del mandatario derivó en un nuevo papel denigrante que compromete la representación institucional de la Argentina en el exterior.

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