El Gobierno retomó el ajuste de este tributo luego de haberlo congelado en el contexto de la suba del petróleo por la guerra en Medio Oriente.

El Gobierno nacional dispuso una nueva suba parcial en los impuestos a los combustibles líquidos y al dióxido de carbono que se aplicará durante mayo, aunque volvió a diferir incrementos pendientes correspondientes a actualizaciones previas. La medida fue oficializada mediante el Decreto 302/2026, publicado este jueves en el Boletín Oficial.
De este modo, se retoman los ajustes en los impuestos a los combustibles, ya que, a fines de marzo, el Gobierno había dispuesto congelarlos durante abril, con el objetivo de no presionar más sobre la inflación en el contexto de la suba del precio base de la nafta y el gasoil por la guerra en Medo Oriente.
La norma establece que los tributos se incrementarán en montos específicos por litro, según el tipo de combustible. Concretamente, en el caso de la nafta sin plomo y la nafta virgen, el aumento del impuesto a los combustibles líquidos será de $10,398, mientras que el impuesto al dióxido de carbono se elevará en $0,637.
Para el gasoil, en tanto, el incremento será de $9,269 en el tributo general, $5,019 en el diferencial aplicado a determinadas regiones y $1,056 en el impuesto ambiental. Estos valores surgen de la tabla incorporada al decreto, que fija los aumentos puntuales que se trasladarán a precios durante el mes de mayo.
De este modo, el aumento global de ambos impuestos a los combustibles (impuesto a los combustibles líquidos e impuesto al dióxido de carbono) será del 0,5% en mayo, según precisó la Secretaría de Energía.
Se vuelve a postergar parcialmente la suba de los impuestos a los combustibles
Al mismo tiempo, el Ejecutivo resolvió postergar nuevamente la aplicación plena de las actualizaciones impositivas correspondientes a 2024 y 2025, que venían siendo diferidas en forma escalonada desde el año pasado. En lugar de aplicarse en mayo, como estaba previsto, esos incrementos se trasladarán a partir del 1° de junio, aunque es posible que luego vuelvan a postergarse.
El esquema de actualización de estos impuestos se basa en la evolución del Índice de Precios al Consumidor (IPC) del INDEC, con ajustes trimestrales acumulativos desde 2018. Sin embargo, desde 2023 el Gobierno viene aplicando diferimientos parciales para evitar un impacto pleno en los precios de los combustibles, que afectan especialmente al resto de los precios de la economía.
Según el decreto, la decisión de mantener este esquema responde al objetivo de sostener un sendero fiscal compatible con la recuperación económica, argumentó el Gobierno, moderando al mismo tiempo el traslado de los impuestos a los precios finales.
Con esta medida, el Ejecutivo vuelve a administrar de forma discrecional el ritmo de actualización de los tributos sobre combustibles, un componente clave en la formación de precios de naftas y gasoil en el mercado interno, en la búsqueda de que no siga acelerándose la inflación que superó nuevamente el 3% mensual en marzo pasado. (El Destape)