Leo anotó por duplicado, llegó a 18 goles en Mundiales (récord absoluto) y le dio el pasaje a playoffs a la Selección Argentina.

La Scaloneta se sacó de encima a otro rival que fue más complejo que su nombre propio y, así, casi que ya cumplió el objetivo primario, esperando a lo que pase esta noche entre Jordania y Argelia, para ver si ya puede cantar victoria que es primero.
En un estadio imponente, con una pantalla que por momentos te quita la atención de lo realmente importante, la Selección versión 2026 dio una materia que parecía olvidada y que es la de levantarse después del cimbronazo que Lionel Messi erre un penal. Tuvo unos minutos de zozobra pero fue un ratito nomás. Ahí apareció el conjunto, ese que ante Argelia no pudo imponerse.

Porque la Argentina jugó mejor que en el debut y mucho tuvo que ver las correcciones tácticas. El mediocampo y la defensa estuvieron más juntos cuando Austria intentó atacar. No había tantos espacios como ante los africanos y se dieron rendimientos más altos individuales. Mejoró Alexis, se mostró mucho Thiago Almada, Enzo siguió en su nivel superstar y Lautaro se metió en el juego colectivo. Fueron varias jugadas falladas que parecían nublar el panorama, hasta que apareció el golón del 10, para hacer estallar el estadio. No sólo porque se sacó la mufa del penal, sino porque la jugada fue espectacular.
Dar pasos adelante en días complejos como los que vivió el equipo es trascendente para seguir creciendo. Argentina es un equipo que se reinventa más allá de que jugó en Dallas con arrancó con siete de los 11 que dieron la vuelta en Lusail. Pero las variantes suman y mucho: Lisandro, Medina, Almada y Lautaro entregan movilidad, se meten a juntar pases. Y cuando la Scaloneta junta pases se siente que está en su hábitat natural y ahí sí es cosa seria.

El final no fue a toda orquesta. Fue un equipo más utilitario que entendió que no era el partido que los goles se cayeron de los bolsillos. Por eso, más allá de las opciones de gol falladas, el descuento fue sufriendo un poco la ventaja mínima y ese cabezazo que salió cerquita. Pero el que sabe sufrir también sabe disfrutar y tener al mejor de la historia te pone un escalón arriba de todos. Messi pagó, como siempre, la entrada e hizo el 2-0, el gol quizás más rebotero de su increíble carrera. (Olè)