El Gobierno bonaerense reconoció el desarrollo científico y técnico de la Facultad de Ingeniería en la misión espacial de la CONAE, destacando el primer receptor de navegación 100% nacional destinado a la soberanía marítima.

El Poder Ejecutivo de la Provincia de Buenos Aires oficializó la declaración de interés provincial para los aportes científico-técnicos desarrollados por la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) en el marco de la misión espacial SABIA-Mar. A través del Decreto 1660, publicado este lunes en el Boletín Oficial bonaerense, el gobernador Axel Kicillof formalizó esta distinción que pone en valor la soberanía tecnológica, el desarrollo estratégico y la consolidación del prestigio universitario dentro del sector aeroespacial argentino.
El reconocimiento provincial no solo pondera la calidad técnica de las piezas concebidas en las aulas y laboratorios platenses, sino que destaca la trascendencia de contar con herramientas propias para el monitoreo de los recursos marinos del país. La norma cuenta también con las firmas del ministro de Producción, Ciencia e Innovación Tecnológica, Augusto Costa, y del ministro de Gobierno, Carlos Bianco. Con este paso, el Ejecutivo provincial ratificó el respaldo a la ciencia pública, tras una solicitud impulsada originalmente por la Cámara de Diputados bonaerense que en mayo pasado había declarado el proyecto de interés legislativo.
La iniciativa formalizada a nivel provincial cobra vital relevancia al enmarcarse en el respaldo al ecosistema científico público y nacional. Cabe aclarar que la norma publicada en el Boletín Oficial especifica de manera taxativa que esta declaración no implica ninguna erogación ni gasto presupuestario para las arcas de la Provincia de Buenos Aires, enfocándose en el respaldo institucional y simbólico hacia las instituciones involucradas en el proyecto.

Un satélite clave para el océano
La misión SABIA-Mar (Satélite de Aplicaciones Basadas en la Información Ambiental del Mar) es un ambicioso proyecto liderado por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE). Esta plataforma espacial tiene como objetivo central el estudio exhaustivo y detallado del Mar Argentino y sus costas mediante la medición del color del océano. Este indicador fundamental permite determinar parámetros críticos como la concentración de clorofila, la presencia de sedimentos en suspensión y la materia orgánica disuelta en el agua.
Los datos procesados por el satélite resultarán decisivos para evaluar la productividad primaria marina, monitorear los ecosistemas acuáticos y diseñar políticas eficientes de gestión y conservación de los recursos pesqueros. El cronograma oficial de la CONAE prevé que el lanzamiento y puesta en órbita del artefacto espacial se concrete en el año 2027. Actualmente, el satélite atraviesa fases determinantes de integración técnica en la sala limpia de la empresa estatal INVAP, radicada en la ciudad de San Carlos de Bariloche, donde se realizan las pruebas con sus cámaras e instrumentos principales.
En este complejo engranaje de ingeniería espacial, la Universidad Nacional de La Plata ha desempeñado un rol determinante mediante el diseño, la construcción y el ensayo de dos equipos tecnológicos clave: un receptor satelital de datos ambientales y un receptor de navegación de alta precisión. Este último hito constituye un verdadero precedente para la industria aeroespacial del país, al convertirse en el primer receptor de navegación de fabricación 100% nacional que formará parte de la carga útil de un satélite argentino.

Evolución técnica y datos ambientales
El desarrollo del instrumental provisto por la UNLP representa una evolución tecnológica directa respecto de las capacidades empleadas durante la misión del satélite SAC-D/Aquarius, puesto en órbita en el año 2011 mediante una histórica cooperación con la NASA. Tras el cese operativo de aquella misión en 2015, la Argentina había visto pausada su capacidad autónoma para recolectar información ambiental desde el espacio exterior. Con la puesta a punto del SABIA-Mar, el país logra recuperar completamente esa facultad estratégica.
Uno de los componentes entregados es el receptor de datos ambientales, denominado DCS por sus siglas en inglés (Data Collection System). Este dispositivo fue concebido y fabricado de manera íntegra por los ingenieros Hugo Lorente, Gerardo Sager, José Juárez y Adrián Carlotto, integrantes del Grupo de Investigación y Desarrollo en Comunicaciones Digitales (GrIDComD) del Departamento de Electrotecnia. Antes de su traslado a Bariloche para su ensamblaje, el DCS superó exigentes ensayos de vibración, termo-vacío y compatibilidad electromagnética en las instalaciones del Centro Espacial Teófilo Tabanera, situado en la provincia de Córdoba.
Según precisó el ingeniero Adrián Carlotto, coordinador del GrIDComD, el receptor DCS permitirá captar información de las plataformas del Sistema Satelital Argentino de Recolección de Datos Ambientales. Asimismo, contará con la interoperabilidad necesaria para recibir señales provenientes del sistema brasilero SCD y de la red internacional ARGOS, operada por Estados Unidos y Europa. Esta versatilidad facilitará el acceso a información científica en tiempo real para diversos proyectos académicos y productivos del país.
Soberanía tecnológica y ahorro de costos
La implementación de este tipo de instrumental propio resuelve una problemática de costos recurrente en el ámbito de la investigación científica nacional. Tradicionalmente, los investigadores y organismos argentinos se ven obligados a recurrir a transmisores dependientes de redes internacionales comerciales como Inmarsat, Starlink o ARGOS. Esta dependencia no solo implica una erogación constante de divisas extranjeras, sino también supeditación a estándares externos.
En este sentido, el decano de la Facultad de Ingeniería de la UNLP, Marcos Actis, subrayó la importancia estratégica de consolidar desarrollos soberanos. Actis señaló que el antecedente del DCS utilizado en el SAC-D no llegó a explotarse en toda su capacidad potencial, privando al país de recolectar datos de las boyas oceanográficas que la Argentina mantiene desplegadas en el Atlántico Sur. Dichas plataformas continúan siendo monitoreadas mediante la red paga ARGOS, lo que evidencia la necesidad de sostener de forma permanente las políticas de desarrollo espacial.
El decano advirtió enfáticamente sobre los riesgos que implica la discontinuidad en el financiamiento público destinado a la tecnología de avanzada. Según Actis, cuando los proyectos sufren desfinanciamientos o interrupciones, el país pierde sistemáticamente competitividad, profesionales capacitados y liderazgo regional. Por ello, instó a mantener el respaldo estatal como una política permanente que evite la pérdida del posicionamiento aeroespacial que la Argentina ostenta históricamente en América Latina.
Innovación en navegación espacial
El segundo desarrollo de la UNLP integrado al SABIA-Mar es el receptor de navegación denominado AGR-T, concebido por el grupo Sistemas Electrónicos de Navegación y Telecomunicaciones (SENyT). Este equipo contó con la coordinación técnica del ingeniero Ramón López La Valle, quien se desempeñó como jefe del proyecto. La creación del AGR-T reviste un mérito extraordinario debido a la altísima complejidad que demanda el instrumental de posicionamiento en el espacio.
López La Valle explicó que los receptores GPS con especificaciones de calidad espacial habitualmente deben ser importados desde países centrales a costos sumamente elevados. Desarrollar esta tecnología a nivel local constituye un avance estructural hacia la autonomía tecnológica nacional. Una vez que el dispositivo sea testeado y validado en la órbita terrestre durante la misión del SABIA-Mar, quedará formalmente calificado para operar como receptor principal en los futuros satélites que diseñe la CONAE.