El gobernador bonaerense evita apurar un acuerdo con el kirchnerismo y el massismo. Su estrategia apunta a fortalecer su vínculo con la sociedad y llegar a marzo con mayor poder de negociación dentro del peronismo.

Axel Kicillof decidió ponerle pausa a la discusión por la unidad del peronismo y, al menos por ahora, mantener distancia de Cristina Fernández de Kirchner y Sergio Massa. El gobernador bonaerense considera que no necesita apurar un acuerdo y apuesta a que el paso del tiempo le permita fortalecer su propio espacio político de cara a la disputa electoral de 2027.

La información fue publicada por La Política Online (LPO), que señala que en el entorno del mandatario provincial prefieren postergar las negociaciones hasta marzo y concentrar durante los próximos meses los esfuerzos en ampliar el vínculo directo de Kicillof con la sociedad.

Según el medio, tres dirigentes cercanos al gobernador confirmaron que la estrategia consiste en evitar quedar atrapados en las internas del peronismo y privilegiar la construcción de una candidatura nacional con identidad propia.

“Si hay un acuerdo en marzo, mejor. Si no, iremos a una PASO o en listas distintas. Todas esas opciones están bien”, fue una de las definiciones recogidas por LPO.

Kicillof busca despegarse de la interna

La decisión no es menor. Kicillof intenta evitar que su proyecto presidencial quede condicionado por las disputas entre los distintos sectores del peronismo, particularmente por la conducción de Cristina Kirchner y por el posicionamiento de Sergio Massa.

En La Plata entienden que una candidatura presidencial debe construirse primero desde el vínculo con la sociedad y no desde una negociación entre dirigentes. Por eso, el gobernador busca aprovechar los próximos meses para recorrer el territorio, fortalecer su armado y ampliar su nivel de conocimiento y adhesión fuera del núcleo tradicional del kirchnerismo.

La estrategia también contempla un elemento particularmente sensible: evitar que Kicillof quede asociado a los problemas políticos y económicos que arrastran otros dirigentes del espacio. En el entorno del gobernador consideran que una eventual candidatura propia debe llegar a 2027 con la menor cantidad posible de condicionamientos.

El armado nacional de Kicillof

El gobernador también comenzó a darle una estructura más definida a su proyecto nacional. El Movimiento Derecho al Futuro (MDF), espacio que conduce, busca extenderse hacia otras provincias, aunque con una modalidad diferente a la utilizada históricamente por los candidatos presidenciales del peronismo.

Según La Política Online, el esquema no estará basado en los tradicionales “caudillos” provinciales encargados de construir territorialmente una candidatura nacional.

La tarea recaerá principalmente en ministros, intendentes y legisladores cercanos a Kicillof, mientras Andrés “Cuervo” Larroque tendrá un papel central en la coordinación del despliegue territorial.

El objetivo es avanzar provincia por provincia, pero evitando cerrar acuerdos definitivos con sectores enfrentados entre sí. La lógica es sencilla: en aquellos distritos donde el peronismo aparece fragmentado, respaldar abiertamente a un sector significaría automáticamente alejarse de los demás.

Por eso, el kicillofismo parece haber elegido una estrategia de acumulación antes que definición.

Marzo, la fecha que aparece en el horizonte

La apuesta de Kicillof es llegar a marzo con mayor volumen político y, sobre todo, con mayor capacidad de negociación.

Para entonces podrían estar más claras las candidaturas, los posicionamientos internos y el escenario electoral. Si el acuerdo con Cristina y Massa resulta posible, el gobernador podría negociar desde una posición más fuerte. Si no existe entendimiento, la alternativa podría ser una PASO o incluso la presentación de listas separadas.

En el entorno del gobernador, según LPO, no existe temor a esa posibilidad. Incluso sostienen que quienes impulsen candidaturas propias deberán asumir también el costo de una eventual derrota electoral.

El mensaje político es claro: Kicillof no quiere quedar atrapado en una negociación apresurada ni aparecer como un dirigente subordinado a las decisiones de otros sectores del peronismo.

La disputa por el liderazgo opositor

Detrás de esta estrategia aparece una discusión mucho más profunda: quién será capaz de encabezar la reconstrucción del peronismo después de la derrota electoral y quién tendrá capacidad para convertirse en el principal adversario de Javier Milei en 2027.

Kicillof parece decidido a disputar ese lugar.

Su apuesta consiste en construir una identidad política propia, ampliar su base territorial y llegar a la definición electoral con suficiente fuerza como para negociar de igual a igual con Cristina Kirchner, Massa y el resto de los sectores del peronismo.

La incógnita es si esa estrategia terminará favoreciendo la unidad o profundizando la fragmentación.

Por ahora, Kicillof parece haber elegido no correr detrás de ningún acuerdo. Prefiere construir poder y esperar. Marzo será, en ese sentido, una fecha clave para saber si el peronismo consigue ordenar sus piezas o si finalmente deberá dirimir su liderazgo en las urnas.

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