El presidente se recluye en su realidad paralela, donde todo funciona fantásticamente y la teoría de sus libros austríacos se plasma en una Argentina floreciente. Mientras tanto, la Argentina endeudada, despedida, con salarios de hambre, sin consumo, comercio ni producción, empieza a encontrarse políticamente y en la calle, con el peronismo como eje.

Por Nicolás Baccaro
A un ritmo acelerado, el panorama político pre electoral va pintando cuáles serán las dos Argentinas que confronten en las urnas el año que viene. De un lado, la Argentina de los endeudados, de los que no llegan a fin de mes, los que perdieron el trabajo, los que se ven forzados a cerrar fábricas y comercios. Del otro, un gobierno encabezado por un presidente completamente desconectado de la realidad, encaprichado en encontrar números abstractos que confirmen su mirada austríaca sobre los problemas nacionales, y decidido a negar los sufrimientos que padece la población y declarar como mentiroso cuasi terrorista a cualquier compatriota que la esté pasando mal y se atreva a poner sobre la mesa el evidente fracaso de su modelo económico.
La noticia ya no es, a esta altura, la desconexión del presidente con la realidad que vive la mayoría del país. Hace tiempo que el mecanismo de defensa automático de los libertarios frente a una realidad que sólo les devuelve fracasos a sus fantasías teóricas es, justamente, negar esa realidad y embarrar la cancha de la discusión pública con cualquier verdura. La novedad pasa por el grado, ya realmente alarmante, de locura presidencial, pero fundamentalmente por los reflejos que la sociedad argentina está mostrando en sus respuestas y el lento pero continuo acercamiento entre esas respuestas y la dirigencia opositora del peronismo.
Javier Milei agredió desde el estrado del Council of Américas a millones de argentinos. Manifestó que eran estupideces hablar de compatriotas que no llegan a fin de mes, de empresas que cierran y de la pérdida de puestos de trabajo. Dijo que es mentira que los salarios pierden poder adquisitivo contra la inflación y que el desempleo no crece. Además, se colgó la medalla de haber cumplido sus promesas electorales, bajar la inflación y hacer crecer la economía. El presidente no sólo cree sino que afirma que su mandato ya es un éxito económico y que cumplió con la población que lo votó masivamente en noviembre de 2023.
Mientras el presidente vomitaba sus delirios con tonos burlones para con quienes plantean que buena parte de la Argentina la está pasando mal, en la calle y en la política se daban movimientos en sentido contrario. En un mismo día, la Plaza de Mayo y el Ministerio de Economía vieron pasar protestas de endeudados organizados, empresarios PyME y las centrales obreras. En paralelo, dos gobernadores presidenciables del peronismo presentaron medidas contra los socios económicos de Milei que están lucrando con la malaria del pueblo argentino. El estallido del modelo económico libertario empieza a tener como consecuencia la unidad programática, política y en las calles de la oposición.
Las vallas que el Gobierno puso para blindar las cercanías de la Rosada y el Palacio de Hacienda, donde estaba convocada la protesta de los endeudados, no impidieron que el reclamo contra las políticas de Milei y la usura de Galperin fueran el hecho político noticiable durante todo el día jueves. Por la mañana arrancaron unos 150 empresarios PyME de todo el país, que se congregaron frente a la Casa Rosada para exigir una Ley de Emergencia pyme, que incluya un “compre nacional” para insumos de dependencias oficiales y sectores beneficiados impositivamente como los del RIGI. “Las pymes también son argentinas”, rezaba la bandera que desplegaron, escrita con la tipografía de la ya mítica bandera desplegada por la scalonetta tras el triunfo contra Inglaterra en el mundial.

El reclamo no es nuevo y se monta sobre una de las realidades que Milei intentó negar en su discurso pero que es un hecho: la diferencia entre las empresas que se abrieron en estos años y las que cerraron da el triste número de 30.000 empresas menos que las que existían en la Argentina pre libertaria. El apuntado fue “el coloso” Federico Sturzenegger, responsable de la política de desregulación que favorece la concentración económica destruyendo a los actores más pequeños del sistema.
Los empresarios pyme desplegaron un billete de 100 dólares gigante con la cara del funcionario, emitido por el “Banco Central de la Ceocracia Argentina” y la consigna “Producción y Trabajo o Especulación Financiera”. Milei dijo en su discurso que quienes critican a “Fede” son “soretes”. Diego Ojeda, empresario pyme y presidente de ENAC declaró en la protesta que “el pyme vive de la gente, si a la gente le va bien, al pyme le va bien. Y lamentablemente a la gente le está yendo muy mal, así que a nuestro sector también”. El choque entre el presidente aislado de la realidad y los que sostienen la economía nacional día a día se cuenta solo.
Un rato más tarde fueron los endeudados por el modelo Milei-Galperin quienes coparon la Plaza de Mayo, imposibilitados de llegar hasta las puertas del Palacio de Hacienda por las vallas y el desmedido operativo policial que montó el Gobierno ante la protesta anunciada. Las personas “sueltas” se mezclaban con organizaciones políticas de diversas procedencias, como Libres del Sur o partidos de izquierda como el PTS y el PO. Intervenciones artísticas y consignas potentes le pusieron color y pimienta a un reclamo que no para de crecer aunque el oficialismo libertario lo desconozca e intente bajarle el precio.
Diagonales recorrió la marcha y recogió testimonios de los endeudados. “El Gobierno beneficia a los que más tienen y le mete la mano en el bolsillo al pueblo”, expresó una mujer que contó sus problemas para pagar desde las cuotas del supermercado a las del colegio de sus hijos: “Estar endeudada se traduce en tristeza y angustia”. Un trabajador de la construcción que llevaba un cartel con un revólver y la leyenda “Milei, tu política económica es un arma”, declaró que “Hasta que asumió este Gobierno estuve siempre al día. Llegó un punto en el que no pude pagar el total y empecé a pagar el mínimo, pero los intereses subían al máximo. Llegó un momento en el que no me alcanzó ni para cubrir las deudas ni para comprar comida”.
Los testimonios iban todos en la misma línea: endeudarse para comprar comida o pagar servicios básicos. “Me tuve que endeudar para comer y hoy no lo puedo pagar porque los intereses son muy altos”, dijo una señora encadenada a un hombre disfrazado y con un maletín que llevaba el título de “usurero”. Allí estuvo otro de los puntos de la protesta, que con el paso de las horas se volvió masiva y copó la agenda: la fuertes críticas no sólo contra el gobierno libertario sino también contra los dueños de las billeteras virtuales que hoy lucran con las necesidades de la gente, beneficiados por las políticas de Milei.
“Galperin es un vago y un planero que vive de estafar a los trabajadores, y Milei y Caputo son muñecos que Trump que dan vergüenza y los que vamos a tirar rápido al basurero de la historia”, le dijo a Diagonales Lucía Cavallero, referente de Movida Ciudad, una organización que trabaja dando asistencia y asesoramiento a personas endeudadas. “La situación no se aguanta más: hay 11 millones de personas endeudadas y 4 millones en mora sometidas a tasas usureras para financiar lo básico para vivir. El Gobierno generó esto al desregular las tasas de interés, liberar los precios de la economía y planchar los salarios frente a la inflación”, agregó, describiendo con crudeza y precisión un estado de situación alarmante.
En paralelo a los ciudadanos endeudados, las centrales obreras también se manifestaron contra la política económica de Milei con el endeudamiento como eje. En una marcha que congregó a distintos sindicatos, denunciaron una “pandemia del endeudamiento” contra la cual reclamaron medidas por parte del oficialismo. A su vez, la CGT entregó una nota en el Ministerio de Economía destinada a Luis Caputo, en la que expresaron que “el equilibrio macroeconómico debe incluir una solución al endeudamiento y la morosidad de las familias y pymes, reactivar la producción y el consumo y poner en marcha la economía real”.
Apuntando directamente al corazón del discurso de Milei en el Council of Americas, la CGT planteó que “la deuda de las familias y las empresas no puede analizarse separada de la caída en los niveles de actividad económica”, y reclamó medidas concretas al titular el Palacio de Hacienda: que el BCRA cumpla con su función de regular la tasa de interés, analizar la situación de las pymes endeudadas y la puesta en marcha de un plan de refinanciación con tasas de interés “acordes a la evolución de los ingresos”.

En línea con ese planteo, el Gobierno bonaerense anunció casi en paralelo a las marchas en Plaza de Mayo que inició acciones para investigar a empresas como Mercado Pago, Naranja Digital, Ualá, Personal Pay, Barubank y Cencosud por “incumplimiento a la normativa de defensa al consumidor, acoso y hostigamiento”. El anuncio lo realizó el propio Axel Kicillof, acompañado por el ministro de Producción, Augusto Costa, quien planteó que “sólo en el primer semestre de este año, la Dirección de Defensa del Consumidor recibió 2.240 denuncias” contra estas empresas. Las compañías deberán ejercer sus descargos y se enfrentan a posibles multas por hasta $1.883 millones, según explicó Costa.
En clave política y confrontación directa con Milei, Kicillof afirmó que el del endeudamiento “no es un problema entre privados: es el resultado de la macroeconomía de Milei, donde las familias vieron caer sus ingresos y debieron recurrir al crédito para comprar alimentos, acceder a remedios y pagar el alquiler”. El gobernador bonaerense sigue construyéndose como el principal antagonista al presidente libertario en la carrera hacia 2027, y desde ese lugar planteó las actitudes opuestas entre el Gobierno de la PBA y el nacional en relación a este drama que afecta a millones de argentinos: “Lamentablemente, el Gobierno nacional no está haciendo nada ante la angustia y la desesperación de millones de argentinos. No se puede culpar a las personas que se endeudaron para cubrir gastos básicos: en la Provincia tomamos las decisiones que están dentro de nuestro margen de actuación para defender a las familias”.

Como Kicillof, otro gobernador peronista que también suena entre los presidenciables para el 2027 aprovechó el contexto para anunciar medidas relacionadas al endeudamiento. El riojano Ricardo Quintela expresó que firmará un decreto de necesidad y urgencia para crear un Régimen de Protección Integral de Usuarios y de Créditos para el Consumo en su provincia. La iniciativa, que iría acompañada de una ley provincial para la suspensión por 180 días de las ejecuciones prendarias, emergió como una respuesta a la situación de cientos de familias riojanas y funciona, a la vez, como un posicionamiento político de Quintela en medio de quizás la mayor discusión pública de la actualidad en el país.
“Estamos atravesando una situación de extrema gravedad que requiere una respuesta concreta y contundente del Estado provincial. Estamos viendo como muchas familias y trabajadores ya no recurren al crédito para crecer, desarrollarse y mejorar su calidad de vida, hoy se endeudan para pagar deudas y ahí aparece un problema que el Estado no puede ignorar”, planteó el gobernador en un video publicado en sus redes. Quintela agregó que “una cosa es el crédito para progresar y otra muy distinta es que la necesidad de nuestra gente se transforme en un uso abusivo y un negocio financiero con tasas desmedidas. Frente a esto, tenemos una responsabilidad: poner límites, ordenar y proteger a quien se encuentra en situación de mayor vulnerabilidad”.
Mientras el presidente Javier Milei se habla a sí mismo para autoconvencerse de una realidad que nadie comparte fuera de su fantasía, los agredidos por su modelo económico se organizan y salen a las calles para reclamar y el peronismo comienza a articular su línea política para representar y dar alguna solución a ese malestar que el oficialismo libertario niega y desconoce. El estrepitoso y rotundo fracaso del modelo económico de Milei comienza a tener una reverberancia cada vez más potente en el tablero político. El presidente se aleja de la realidad, se aísla y con él a su gobierno, mientras el malestar social se articula y empieza a tener horizonte político, a una año de unas PASO que por ahora el peronismo logra sostener y La Libertad Avanza no consigue voltear. (Diagonales)