El operativo «Cosecha blanca», concretado entre finales de octubre y principios de este mes, fue llevado a cabo por la sección de Investigaciones de Antidroga de Gendarmería, que detuvo a 13 sospechosos con tres avionetas, 39 mil dólares, 6 millones de pesos y 5 armas. Entre los arrestados hay pilotos. Hay diez prófugos, entre ellos, el presunto líder y dos cabecillas.

Una operación fallida de contrabando aéreo de droga y un siniestro vial que tuvo lugar el 24 de agosto de 2020 en el que murieron dos ocupantes de una camioneta, dieron el puntapié de una investigación por narcotráfico y lavado de activos de la que no hay muchos antecedentes en Rosario. Después de tres años de medidas, la Fiscalía Federal Nº 3, la Procunar y la Procelac, en conjunto con la Sección de Investigaciones Antidroga de la Gendarmería, realizaron 50 allanamientos en los que fueron detenidas 13 personas sospechadas de integrar una estructura dedicada a traer droga con aeronaves propias desde Bolivia hasta la región, para posteriormente transportarla hasta Buenos Aires; y de introducir el dinero recaudado en empresas, taxis, dos franquicias de un medio de comunicación y bares para darle apariencia legal.

En la causa hay 10 prófugos. Entre ellos, el rosarino Brian Walter B., presunto jefe, y dos cabecillas, que son su hermano Waldo Alexis B. y Pablo Javier R., dueño de campos donde se bajaba el material estupefaciente. 

El operativo “Cosecha blanca” cobró impulso sobre finales de octubre. Hasta este momento, fueron secuestradas dos aeronaves Beechcraft Baron, que estaban en el aeródromo privado de Campo Timbó “Club de campo y golf” de la localidad de Oliveros, y un Cessna 210, que fue hallado con el tren de aterrizaje y hélice rota en un hangar en una zona rural de la comuna de Carrizales. Esos aviones, se presume, fueron utilizados para «fletes aéreos» para traer cocaína desde la Amazonía boliviana. En la investigación se pudo establecer que algunos vuelos los hacían a una altura baja para no ser detectados por los radares que están situados en el norte del país.

El origen del expediente fueron las muertes de Alejandro Néstor “Mosca” Santos y su primo Mauricio Santos, quienes se desplazaban junto a una tercera persona (Maximiliano Javier M., que está prófugo) en una Toyota Hilux que volcó en un camino alternativo que corre de forma paralela a la autopista Rosario-Córdoba, a la altura de la ciudad de Cañada de Gómez. Según se investiga, se dirigían a un sector rural en el que iba a concretarse un “bombardeo” de droga desde una avioneta, pero al ver un vehículo no identificado de Gendarmería intentaron huir y terminaron dando varios tumbos. No obstante, no iban solos, ya que también estaban escoltados por otra camioneta, que se dio a la fuga al ver la situación. 

De los celulares de las víctimas fatales del hecho se extrajo información –el de Alejandro Santos no tenía patrón de desbloqueo, lo que facilitó el acceso– que derivó en intervenciones de al menos 60 líneas telefónicas que permitieron llegar a la conclusión de que la presunta banda narco estaba liderada por el rosarino Brian Walter B., un hombre de bajo perfil, paranoico y que suele tomar muchos recaudos para no figurar ni en las redes sociales de sus allegados. Según los indicios detectados, la estructura estaba en actividad por lo menos desde 2018.

De acuerdo al avance del expediente, que se realizó bajo estricto hermetismo, Alejandro Santos era el encargado de buscar la droga en las zonas rurales donde eran arrojadas desde aeronaves para después transportar los ladrillos de cocaína en camionetas a los lugares de acopio, que eran departamentos de alquiler temporal en Rosario o en cocheras, una situada en el barrio de Pichincha y otra en Refinería. Su fallecimiento, para la presunta banda, fue sustituido por tres personas: Ángel Ramón N., Darío Claudio D. M. y Pablo Javier R., quienes asumieron el rol de presuntos organizadores junto a Waldo Alexis B., hermano de Brian B., el líder.

De los eslabones de peso, en los allanamientos de “Cosecha blanca” fueron detenidos Ángel Ramón N., quien está detrás de VyA Digital, una empresa radicada en la comuna de Álvarez que está dedicada a la colocación de pantallas LED, y Claudio Darío D. M., la cara visible de dos compañías de taxis y remises (Taxideral SRL y Remitaxi SRL). Según se investiga, esas firmas habrían sido adquiridas por la estructura para lavar plata.

Puntualmente, en la parte de lavado de activos se hizo hincapié en las operaciones económicas hechas por la presunta organización –mediante supuestos testaferros– en Vórterix Rosario, Vórterix Mar del Plata; las empresas Remitaxi y Taxideral; compraventa de vehículos a través de la agencia J.B. Exclusivos; venta, armado y colocación de pantallas LED, cartelería, sonido, afiches e impresos para eventos públicos y privados con la compañía VyA Digital; los bares Affascinante Pizzería y Affascinante Rock and Beer, la adquisición, reparación y reventa de maquinaria agrícola, explotación de establecimientos rurales, ganaderos y agrícolas para el cultivo de granos, cereales y oleaginosas; compra, venta, importación, distribución y acopio de materia prima y agroquímicos a través de la empresa Glycine; fabricación de biodiésel y aceite hidráulico; compraventa ilegal de divisas extranjeras; negocios inmobiliarios con la empresa Adelante Broker Inmobiliario; compraventa de materiales de construcción en Ladrillera Rosario; y alquiler mensual de cocheras con lavadero situadas en Pueyrredón al 500 y en Vélez Sarsfield al 700.

Los pesos pesados prófugos hasta el momento son el líder Brian B., su pareja Paola Vanesa A., su hijastro Yoel A., su hermano Waldo B. y Pablo Javier R. También son buscados por la Justicia federal el abogado Pablo S., Mariano Z., Tomás G. (cara visible de la agencia de autos J.B. Exclusivos), Maximiliano M. (sobrino de Santos, fallecido en el vuelco) y Mauricio A. (socio de Remitaxi y presunto testaferro). Por su parte, el asistente mecánico colombiano Julian David C. P. tiene pedido de captura internacional.

Dentro de las presuntas segundas líneas está Germán Antonio U., gerente comercial de Vórterix Rosario, quien fue detenido la semana en inmediaciones del barrio privado Brisanova de Pueblo Esther, cerca de la ruta provincial 21. Ese empresario también está investigado por haberle vendido un bar al presunto jefe de la banda que está situado en la esquina de Catamarca y Cafferata.

Los otros detenidos son el piloto oriundo de Venado Tuerto Juan Alberto C., el presunto testaferro Blas S., el socio de la firma Taxideral Hernán Martín M., las presuntas prestanombres Rita Mariana M. y Guadalupe T. S., y el peón de campo Mauro Sebastián C.  

En tanto, los colombianos Juan Manuel G. O. (piloto), Santiago A. Z. (ingeniero aeronáutico), José David H. O. (mecánico de aeronaves) y Wilmer David B. C. (copiloto y asistente mecánico), fueron arrestados dentro del hangar privado de Campo Timbó “Club de campo y golf” junto a las dos avionetas Beechcraft Baron que fueron incautadas. Esas aeronaves estaban ploteadas, de acuerdo al trabajo realizado en el lugar. En su interior se encontraron mantas hechas en Bolivia que fueron olfateadas por perros rastreadores, cuyo resultado fue positivo para «olor muerto» de estupefacientes, lo que quiere decir que se sospecha que esas frazadas habían envuelto ladrillos de droga.

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