El actual intendente de Santa Elena y ex vicegobernador de la provincia, Daniel Rossi, habló tras su expulsión del PJ y refirió que lo echan «por denunciar lo que otros callaron durante años”.

El intendente de Santa Elena cuestionó duramente la decisión del Congreso Justicialista que resolvió su expulsión. Aseguró que la medida responde a las denuncias que viene realizando contra sectores de poder dentro del peronismo entrerriano y volvió a exponer la crisis de representación que atraviesa el partido en la provincia.
La expulsión de Daniel Rossi del Partido Justicialista de Entre Ríos continúa generando repercusiones dentro y fuera de la estructura partidaria. Lejos de asumir la sanción en silencio, el intendente de Santa Elena eligió responder públicamente y apuntó contra la dirigencia que hoy conduce el PJ provincial.
Según publicó el portal Elonce, Rossi vinculó directamente la decisión del Congreso partidario con las denuncias que viene realizando desde hace más de dos décadas sobre presuntas irregularidades y manejos internos dentro del poder político entrerriano.
El dirigente sostuvo que su situación no puede analizarse por fuera de las críticas que ha formulado históricamente hacia referentes de peso dentro del justicialismo. En ese marco, defendió su trayectoria y reivindicó el resultado electoral obtenido en Santa Elena.
«En nuestra ciudad ganó el Justicialismo. Creo que en muy pocas ciudades ganaron los candidatos nuestros”, expresó Rossi al referirse al desempeño electoral del peronismo y a la realidad que atraviesa el partido tras las últimas derrotas.
Se refirió a la ex dirigente del PI y de la UCR, Rosario Romero
“Me expulsó alguien que viene del Montielismo porque Romero en 1999 fue con Montiel. Se incorporó al Peronismo en el 2005. Michel tiene cuatro años (en el panorama electoral del partido)”, afirmó.
En otro momento de la entrevista, le habló directamente al mssista Guillermo Michael, a quien k justicia investiga por su cuestionado rol al frente de Aduana. “No te enojes conmigo. Uno mira la televisión el tema del Sistema de Importaciones de la República Argentina (SIRA) y la gente mucho no entiende. La SIRA es un programa que te daban los dólares oficiales, vos ibas y lo cambiabas por el dólar blue y comprabas. Era un robo”, manifestó.
La investigación en el marco de la Causa conocida como «Contratos Truchos»
«Fui vicegobernador de la provincia y la Constitución determina que el jefe del Senado y de la Legislatura es el vicegobernador. No puede salir ninguna resolución si no está firmada por el presidente. Ni cheque ni tarjeta ni contratación”, remarcó Rossi quien además criticó al poder judicial por apuntar contra “perejiles”, refiriéndose a “los que vienen a buscar la plata, los que llevaron las tarjetas y llenaron las planillas”.
Según Rossi, los principales responsables de haberse cometido este delito con los fondos del Estado Provincial serían “Bahl, Cáceres, Lauritto, Allende y Urribarri”, a quienes mencionó directamente al referirse a la investigación.

El Tribunal de Cuentas, Diego Lara y el descontrol
Rossi recordó sus cuestionamientos al funcionamiento del Tribunal de Cuentas de Entre Ríos y volvió a señalar a Diego Lara como una de las figuras vinculadas a las estructuras que, según afirma, condicionaron durante años la vida institucional de la provincia.
“Lo más grave de esto es el Tribunal de Cuentas porque los auditores están en Diputados y en el Senado. En el presupuesto de la Legislatura, el 40% fueron para estos contratos, para este robo de $54 millones de dólares”, afirmó.
Una expulsión que profundiza la interna
La decisión del Congreso Provincial del PJ no sólo volvió a exponer las diferencias entre Rossi y la conducción partidaria, sino que también dejó al descubierto un debate más profundo: el de los límites de la disciplina interna y la convivencia de las voces críticas dentro del movimiento.
Mientras algunos sectores justifican la medida en la necesidad de preservar la organicidad partidaria, otros observan con preocupación que el peronismo entrerriano parece más enfocado en resolver disputas internas que en reconstruir una propuesta política capaz de interpelar a una sociedad golpeada por la crisis económica.
En ese contexto, las declaraciones del intendente santelenense reabren interrogantes sobre el rumbo del PJ provincial y sobre la capacidad de la dirigencia para procesar las diferencias sin recurrir a sanciones extremas.
El peronismo frente a un desordenado presente
La expulsión de Rossi llega en un momento especialmente delicado para el justicialismo. Tras sucesivas derrotas electorales y una creciente desconexión con amplios sectores de la ciudadanía, el partido enfrenta el desafío de discutir su futuro mientras se multiplican las disputas internas.
La expulsión de Rossi lejos de interpretarse como el cierre de un capítulo dentro de la vida partidaria, por la magnitud de las acusaciones que el dirigente vuelve a poner sobre la mesa, tiende a transformarse en el comienzo de una discusión mucho más profunda para el peronismo entrerriano que está estrategia marketinera de la estructura que lo conduce actualmente.
Más allá de la figura del intendente de Santa Elena, el episodio vuelve a plantar el cuestionamiento sobre si el PJ está resolviendo realmente sus problemas de fondo o simplemente disciplinando a quienes se animan a cuestionar a la conducción.
Lo que sí queda mucho más claro es que, mientras el peronismo debate expulsiones y sanciones intentando convertirse en una alternativa que se diferencie del oficialismo actual, gran parte de la sociedad sigue esperando respuestas frente a una realidad cada vez más compleja. Y esa distancia entre las urgencias de la gente y las prioridades de la inmensa mayoría de la dirigencia, podría terminar siendo mucho más costosa que cualquier interna partidaria.