El arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, volvió a enviar un mensaje dirigido al Gobierno de Javier Milei, al reclamar un mayor compromiso frente a la crisis social y económica que atraviesa el país. Durante una misa celebrada en la parroquia San Patricio, en el barrio porteño de Belgrano, sostuvo que no hay lugar para la indiferencia ante el crecimiento de la pobreza y la falta de empleo.

En su homilía, el jefe de la Iglesia porteña instó a «estar cerca» de quienes atraviesan situaciones de vulnerabilidad y advirtió sobre el impacto que generan el desempleo, la pobreza, la soledad de los adultos mayores, la enfermedad y las personas que viven en la calle. Además, pidió dejar de lado «la crueldad y el individualismo» para fortalecer la solidaridad y el compromiso con los sectores más afectados.
El mensaje fue pronunciado al cumplirse 50 años del asesinato de los cinco curas palotinos, un crimen cometido durante la última dictadura militar. En ese marco, García Cuerva recordó que las víctimas fueron perseguidas por defender la dignidad humana y aseguró que ese legado sigue siendo una referencia para enfrentar los desafíos sociales actuales.
Las declaraciones del arzobispo se suman a otros planteos públicos que realizó en los últimos meses sobre el deterioro del tejido social y la necesidad de que el Estado, la dirigencia y la sociedad trabajen de manera conjunta para atender las demandas de los sectores más vulnerables.
Un documento desclasificado revela que EEUU sabía que a los palotinos los mató la Policía Federal
Un documento diplomático desclasificado por Estados Unidos reveló que, pocos días después de la masacre de San Patricio, la embajada norteamericana en Buenos Aires ya manejaba información que atribuía el asesinato de tres sacerdotes y dos seminaristas palotinos a integrantes de la Policía Federal. El hecho ocurrió el 4 de julio de 1976, en plena dictadura militar, y el cable fue enviado al Departamento de Estado apenas cuatro días más tarde.
El informe también indicaba que sectores de la Iglesia compartían esa hipótesis y vinculaban el crimen con una represalia tras el atentado contra el comedor de la Superintendencia de Seguridad Federal. A cincuenta años de la matanza, los documentos vuelven a respaldar la línea investigativa que busca determinar las responsabilidades de efectivos de la Policía Federal y avanzar en el esclarecimiento judicial del caso. (C5N)